jueves, 15 de febrero de 2007

Nueva Orleáns

La ciudad olvidada

Mezcla étnica y de culturas que da por resultado un lugar fascinante. Esta ciudad se ubica al final del Río Mississippi, antes de que éste desemboque en el Golfo de México. Es única en América, gracias a que ha preservado su herencia del viejo mundo, tanto española y francesa como africana

Jorge Arturo Castillo

En su origen, fue construida junto a los canales (llamados bayous), y ahora es como una isla. Conocida como La ciudad olvidada, Nueva Orleáns no tiene sólo buena comida y buena música, sino también la llamada Ciudad de los Muertos (un conjunto de cementerios que constituyen parte de la visita a la ciudad), con su vida nocturna exótica, prácticas vudúes y, claro, una mezcla de culturas que ha dado origen a la gente criolla y cajún.

Criollos y cajunes
Los españoles se establecieron en Nueva Orleáns en 1717, gracias a una adjudicación de territorio que se le hizo a Jean Baptiste Le Moyne, quien luego nombró la ciudad por Felipe, duque de Orleáns.
En 1762, toda Louisiana fue entregada a la corte de España, pero más adelante fue devuelta al gobierno de Francia, antes de ser vendida a Estados Unidos como parte de la compra de Louisiana. Los descendientes de los primeros pobladores españoles y franceses son conocidos hasta el día de hoy como criollos (creoles), con su propia cocina y estilo de vida.
La cultura cajún proviene de los primeros pobladores franceses, quienes colonizaron Nueva Escocia y Nueva Brunswick, en Canadá. Al ser expulsados por los británicos en el siglo XVIII, escaparon hacia el sur, hasta llegar a las colonias de Louisiana, sobre todo la colonia de la corona en Nueva Orleáns.

Jazz, jazz, jazz
Nueva Orleáns también tiene su propio tipo de música muy particular. El jazz de esta ciudad es más metálico que el de Memphis y más movido que el de Nueva York o Chicago. Sus raíces están en la música rural cajún, conocida como zideco, una música de baile muy alegre que utiliza violines, acordeones e, incluso, tablas de lavar…
La comida cajún es picante y exótica. A menudo se la llama country cooking que, por lo general, tiene una base de grasa y harina que le agrega consistencia y color al plato. La cocina criolla no es tan picante como la cajún y es famosa por sus salsas.

Casas de muñecas
El famoso Barrio Francés está en el corazón del centro la ciudad. Los edificios son casi siempre estructuras de dos pisos, muy juntas unas a las otras, con ladrillo al estilo español y hierro forjado. Durante la noche el barrio se despierta con sus restaurantes, clubes y bares de blues. Aquí está también la zona de compras de la Plaza Jackson, la zona de puerto para los botes a remo, los cruceros a vapor y el Acuario de las Américas.
La Bourbon Street, famosa por su colorido y escándalos, es una de las grandes atracciones turísticas de la ciudad, con sus clubes de jazz, bares y restaurantes, al ofrecer el incomparable jazz y al servir lo mejor de la cocina criolla.
El Distrito Jardín está al este del Barrio Francés. Aquí encontrará hermosas casas históricas que parecen casitas de muñecas, con grandes galerías, hermosos decorados y cercas de hierro forjado.

Reliquias vivientes
El visitante podrá recorrer la ciudad en ómnibus con facilidad, o puede usar los dos sistemas de tranvías. El tranvía St. Charles tiene más de 150 años y es una reliquia viviente de la historia de Nueva Orleáns. El viaje de ida y vuelta toma alrededor de hora y media.
Ya sea que visite esta zona para pasar sus vacaciones en familia, probar la comida cajún o vivir la alocada diversión de Mardi Gras, las maravillas y el encanto de esta ciudad no lo desilusionarán.

domingo, 11 de febrero de 2007

Hobbies e intereses

La buena música (sin preferencia de géneros):

Me encanta el jazz, el blues, el rock and roll, trova cubana, new age, ópera y música clásica. Disfruto, hasta el punto de la locura, de la música italiana, francesa y cubana, principalmente, y de cantantes como Frank Sinatra, Cesaria Évora, Celine Dion, Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Elíades Ochoa y Compay Segundo, entre otros. Me gustan los cantantes que dicen o transmiten algo. Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés y Lucio Dalla son mis preferidos. "L´anno che verrá", interpretada por Dalla, es la canción, es mi canción.

El cine bien hecho (incluso el de Hollywood):

No me considero tan pedante como para pretender sólo el cine de culto o de autor. Eventualmente hago crítica cinematográfica, pero el cine significa tanto para mí, que no me interesa verlo como trabajo. Me gusta Woody Allen, Wim Wenders, Volker Schlöndorff, Pedro Almodóvar, Stanley Kubrick, Orson Welles, y muchos otros. Mis películas favoritas son las siguientes: "Casa Blanca", "Lo que el viento se llevó", "Cantando bajo la lluvia", "El ciudadano Kane", "Naranja Mecánica", "El tambor de hojalata", "Los amantes de María", "La misión", "Amadeus" y "Harry y Sally", entre muchas, muchas, muchas otras. Mis actrices favoritas son Jennifer Connelly e Ingrid Bergman.

La literatura ("si Kafka hubiera sido mexicano, sería un autor costumbrista"):

Una de mis grandes pasiones es leer buenos libros. Mi autor consentido es Gabriel García Márquez (el famoso Gabo). Sus obras que más me llegan son "Cien años de soledad", "El otoño del patriarca", "El amor en los tiempos del cólera" y "12 cuentos peregrinos". Los autores mexicanos que me encantan son: Jaime Sabines, Carlos Fuentes, Jorge Ibargüengoitia, Fernando Benítez y José Emilio Pacheco, entre otros. Autores latinoamericanos cercanos a mí son Mario Benedetti, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa. También disfruto de autores europeos como Hermann Hesse, Arthur Conan Doyle, Milan Kundera, Italo Calvino y José Saramago, entre otros. Me encantan también norteamericanos como Edgar Allan Poe, J.D. Sallinger y John Kennedy Toole.

Conversar con los amigos:

Creo que uno de los grandes placeres de la vida es compartir momentos, opiniones, convergencias y divergencias con los amigos que aparecen y desaparecen de la vida...

Compartir con la familia (sobre todo, con mi pequeño núcleo familiar):

Aquí no hace falta detallar demasiado. El interés es bastante obvio. Quizá sólo sea necesario decir que mi concepto de familia no es demasiado extenso (no incluyo a primos, cuñados, concuños, sobrinos de los primos lejanos, etcétera), por lo cual sólo procuro a mi amado padre (Fernando), mis hermanas (Claudia y Alejandra) y mi lindísima sobrina Yoli.

Destinos

París


Una ciudad con luz propia


“El amor es una tontería hecha entre dos”: Napoleón

Motivo de muchos tipos de visitas, París es una ciudad que cautiva, desde los buscadores de arte, hasta quienes sólo gustan de las bellezas naturales y arquitectónicas


¿Cómo describir, de forma objetiva, a una ciudad cuya belleza ha embelesado a reyes y príncipes, nobles y plebeyos, artistas y gobernantes, propios y extranjeros desde hace cientos de años?

Jorge Arturo Castillo


La famosa frase aquella de París bien vale una misa, que todo mundo repite sin saber su origen, se debe al rey Enrique IV de Navarra, quien se tuvo que convertir del protestantismo al catolicismo para ser rey de Francia.
Contra lo que se piensa, París no sólo es la capital del país galo, poblada por algo más de dos millones de habitantes, en una región denominada Ille de France, donde reside la quinta parte de los habitantes de Francia, si no que es, sin lugar a dudas, una de las ciudades más bellas del mundo.Arte, historia, cultura y naturaleza hacen de París un lugar único, con muy acusada personalidad. Para ir bien y conocer, lo que se dice conocer, sólo hay un único camino, como recomendaba el emperador, el Gran Corso, que cambió la historia de Europa: caminando: “Caminaba todo el día; es la única manera de conocer verdaderamente cualquier lugar”. [1]
Pero París, al igual que las grandes ciudades con toda una historia detrás, no se acaba con una sola visita. Se deben tomar poco a poco, a sorbos y con cuidado, para que sepan, deleiten y para que algún día, si esto es posible, se termine de conocerlas.

Todo un regalo
La primera vez que visité el Viejo Continente fue para asistir al Mundial de Futbol de España 1982 –el cual, por cierto, ganó Italia-. Después de estar mes y medio en la contienda futbolística, y de haber visitado buena parte de las principales ciudades españolas, sobre todo del centro y sur –estancia memorable que será contada en otra entrega-, el grupo turístico decidió pasar los últimos días de vacaciones en París.
Debo confesar que a la edad que tenía entonces –y que no confieso ahora por mero contagio del pudor femenino a revelar años de más o madurez de menos-, no sabía la magnitud de la visita que emprendería. No iba con familiares, sino con pura gente que había conocido en el viaje y lo hice más por seguir al grupo que por convicción personal.
Sin embargo, ¡oh sorpresa! No necesita tener uno muchos años para saber y reconocer a una ciudad que impresiona a cualquiera, más allá de la historia, la cultura, el arte y todo lo que conjunta: París es un regalo por sí misma.

Una ciudad luz
La primera imagen que nos viene a la mente es la de la Torre Eiffel y todos los mitos que hay alrededor de ella: que se construyó a fines del siglo XIX de forma provisional para una exposición temporal, que estuvo a punto de desaparecer porque afeaba la ciudad, sus miles de toneladas de acero empleadas en su construcción, el ícono en el que se ha convertido, etcétera.
Cerca de la Plaza de la Concorde –en cuyo centro aparece el obelisco regalado a Francia por un gobernante egipcio en el siglo XIX- están los palacios, el Petit y el Grand Palais, que fueron construidos para la exposición de 1900, y hoy en día son sedes de museos. Al fondo, aparece la Plaza de l’Etoile con el imponente Arco del Triunfo, el cual fue mandado construir, ni más ni menos, que por Napoleón y terminado en 1836, en el llamado Segundo Imperio, época en la cual el arquitecto Haussmann transformó buena parte del urbanismo de París. Desde entonces, el arco y la amplia avenida se consolidaron como monumentales escenarios patrióticos. El arco, de 50 metros de alto, comanda a su voluntad, a lo largo y ancho, a los bellos y tradicionales Campos Elíseos.

El punto central
Notre Dame es otro emblema de esta capital y es, por cierto, el lugar a partir del cual se miden los kilómetros de las grandes carreteras del país galo, con lo cual se refuerza su imagen de punto central en la geografía e historias francesas.
La catedral parisina está ubicada en la Isla de la Cité, donde ya existía una urbe en tiempos galos y romanos. Con una obra construida y destruida, y tras sucesivas reconstrucciones, en 1163 se inició la obra gótica. Aquí, nada menos, fue coronado Napoleón.
La iglesia no es de las más grandes ni majestuosas, pero sí de las más armoniosas y recordadas, sobre todo por su portada principal, con tres plantas superpuestas y sendas torres cuadrangulares, a las cuales es posible subir, con la promesa de una bella imagen de postal, con el Sena en un eterno bautizo a la ciudad. Adentro hay una pequeña capilla dedicada a nuestra virgen de Guadalupe.

Joya mundial

La Sainte Chapelle está considerada como “una joya mundial del gótico”. Es una capilla de pequeñas dimensiones, en un estilo de gran pureza, destinada a acoger, ni más ni menos, que a la corona de espinas de Cristo.
La edificación forma parte del Palacio de Justicia, antiguo Palacio Real, en la Isla de la Cité. Todo viene del siglo XIII, al momento que el emperador de Constantinopla vendió la reliquiapara obtener dinero. La corona fue comprada por Luis IX, rey de Francia, quien encargó la construcción de una capilla-relicario, la cual fue terminada en 1284. Su aspecto exterior es bastante común, pues se trata de un edificio de proporciones pequeñas.

Los Inválidos
Conocer Los Inválidos es más que necesario. Muy cerca de la Escuela Militar y el Campo de Marte, se ubica el centro iniciado por Luis XIV para atender a los veteranos de sus ejércitos, quienes habían sufrido toda clase de lesiones por la guerra, con la consecuente falta de recursos para su atención.En el interior destaca el patio principal y la iglesia del Domo, con la notable cúpula. En este edificio se halla el Museo de la Armada, pero, sobre todo, destaca la impresionante tumba donde reposan los restos de Napoleón, traídos desde la isla de Santa Elena, donde fue exiliado en sus últimos años.

El Louvre
Otro lugar obligado es el Museo del Louvre, cuya entrada, la Pirámide de Cristal, ha despertado las más severas críticas –por su desafío al resto de la arquitectura urbana- y los más elocuentes elogios –porque muchos no imaginan una mejor entrada a un recinto de esta naturaleza-. Lo cierto es que alberga una de las colecciones de arte más preciadas del mundo entero.
Y no es para menos, pues en su interior se presentan numerosas obras maestras del arte de todos los tiempos, como las siguientes: la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia, la tumba de Philippe Pot, y pinturas como La Balsa de la Medusa, de Theodore Gericault; La Costurera, de Jan Vermeer; y La Nave de los Locos, de El Bosco.
Punto y aparte, por supuesto, merece la obra de arte pictórico más importante y admirada de toda la historia: La Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, que ha despertado infinidad de historias y cuya sola presencia vale la entrada a dicho museo.

El Barrio Latino
Es un lugar con vida propia. Su nombre se debe a los estudiantes de la Sorbona que habitaban la zona en la Edad Media y hablaban latín.Esta zona siempre ha estado identificada con la vida joven, bohemia y nocturna. Se ubica a orillas del Sena, junto a la Isla de la Cité.Posee zonas características, como la pequeña Plaza St-Michel, con la estatua de San Miguel dominando al dragón, donde en todo momento hay fiesta y barullo.En torno a la iglesia de St-Séverin, gótica, hay varias calles angostas de restaurantes populares, con diferentes y suculentas especialidades –donde predomina la oferta gastronómica griega, francesa e italiana-, que llenan el ambiente de su sabor, colorido y música.

Pigalle
Su recorrido por esta ciudad de ensueño no estará completo sin una visita a Pigalle, la también llamada Zona Roja de París. Conservadores y persignados, absténgase. Los reventados, tendrán gran festín en el Peep Show, o algún cine o espectáculo sólo para adultos… Por estas calles encontrará, sin mayor dilación, al enorme Museo del Erotismo.
Al llegar a la plaza se ve, sin contemplaciones, el famosísimo Moulin Rouge, que es uno de los cabarets más famosos a lo largo y ancho del orbe. Está ubicado dentro del barrio Montmartre de París. Fundado en 1889, se ha hecho célebre desde entonces por ofrecer placer y diversión nacionales y extranjeros. Es, también, famoso por sus bailes de can can, que ponen a soñar al más pintado.

Hermosa y cautivadora
A la fecha he tenido la oportunidad de estar en tres ocasiones distintas en la también llamada Ciudad Luz y mi impresión primera no cambia: uno puede enamorarse de París, después convertirse en amante y en esposo, y el amor sigue incólume.
Cada visita es otra luz que nos descubre una nueva ciudad, igual de hermosa y cautivadora, como las modelos de Goya, pero también distinta, al punto de que nunca acaba uno de descubrirla por completo, como a cualquier mujer…
Si su visita es inminente, más vale que aprenda un buen francés. Si no, ni lo intente: los franceses no aceptan un francés a medias y la mayoría no estará dispuesto a ayudarlo. En cambio, puede manejarse muy bien en inglés, por ejemplo.
La gastronomía es un tema aparte, pero usted puede comer muy bien –más que bien, delicioso-, si ése es su propósito. Si no, como en cualquier otro lugar, encontrará restaurantes que lo sacarán del apuro, pero que no serán un buen recuerdo en el futuro.
Si aún no ha estado todavía por allá, no posponga más ese viaje, porque si bien todos los caminos conducen a Roma, todos los suspiros llevan a París.

[1] Beatriz Rivas. Viento amargo. Editorial Alfaguara, México, D.F., 2006. p. 50

lunes, 22 de enero de 2007

No sólo de cuates vive el hombre...

  • Gaby:

Amiga adicta al trabajo. Desde sus años mozos decidió que lo suyo eran los negocios, ante lo cual abandonó estudios, amigos, pretendientes y demás. Se dedicó sólo a hacer billete en el negocio de la farmacia... Hoy día poco queda de aquella chica ingenua recién llegada de algún pueblito de Michoacán. En la actualidad es una exitosa empresaria, madre de un lindo bebé. Es fuerte, dura para muchos, inflexible en asuntos de dinero y poco sensible...

  • Alma Rosa:

Es una persona tranquila, apacible, buena onda. No le gustan los sobresaltos y, por tanto, se va siempre a lo seguro. Su paso por la PGR no le afectó tanto su personalidad como su popularidad... Desde hace algunos años se ha corregido al ingresar al periodismo de finanzas y de negocios. Es talentosa, disciplinada, leal y muy apegada a su familia (tal vez demasiado) y, aunque vive sola, no ha logrado quitarse el cordón umbilical.

  • Rocío:

La terrible "Chío" se identifica fácilmente por su adolescencia transnochada. Se niega a crecer. Se ve, siente y percibe como chaval. No le gustan las formalidades. Es valemadrista desde su lenguaje hasta su forma de vestir... Es bastante coherente al hablar, pero al escribir es un caos... Todos sabemos que ha estado enamorada de Pablito desde la universidad, aunque ahora se niegue a reconocerlo. Bueno, la esperanza muere al último...

  • Paty:

Es difícil de definir. Es buena onda, sincera, informal, poco constante. Por ejemplo, le preocupa la capacitación, pero difícilmente termina un curso... Una de sus principales ocupaciones está en demostrarle al mundo que los hombres no le interesan y que, si por casualidad llega a estar con alguno, ella siempre domina la situación (¿?). A veces la hace de “Celestina”, pero sin el menor éxito (bueno, hasta el momento)...

  • Eva:


Es una persona muy leal, directa, dura, formal, rígida, adicta al trabajo. Difícilmente confía en los demás y es suspicaz en grados alarmantes. Sin esforzarse mucho puede parecer fría e insensible. Le falta tacto y, por ello, en ocasiones puede ser poco amable... Sus amigos no son innumerables, pero los tiene en alta estima. Le cuesta mucho trabajo expresar sus afectos y emociones... También le es difícil aceptar muestras de afecto de los demás... Cuida mucho de su vida privada y, por tanto, se “enconcha” como caracol. Sin embargo, en el fondo es noble y, lo más fantástico: ¡de vez en cuando muestra y demuestra sentimientos!

domingo, 21 de enero de 2007

Cuates del alma...

  • Lorenzo (alias el Loro o el Perro):

Sin duda, con el paso de los años se ha convertido en el gran amigo. Es un tipo que no se toma demasiado en serio, campechano, lleno de energía, vida y buena vibra. Es constante, trabajador y con objetivos claros y sencillos en la vida. No se complica. Es directo, brusco, dice la verdad la mayor parte de las veces y no se anda con medias tintas. Con su mujer es el mandilón más grande del planeta Tierra...

  • Memo (alias el Animal):

Ha sido uno de mis mejores amigos a lo largo de la vida. Aunque en los últimos tiempos hemos estado un poco alejados, en el fondo sé que la estima sigue intacta. Los diferentes intereses personales, familiares y profesionales nos han separado. Nuestras largas pláticas y discusiones no tienen más efecto ahora que el de un buen recuerdo, sobre todo ahora que su tema preferido es el de la religión...

  • Fer (alias la Rata):

A pesar de su apariencia valemadrista y de su indiferencia desbordante, es un tipo bastante noble. No expresa sus sentimientos ni con chile piquín y tehuacán. Jamás confiesa nada personal, aunque lo emborrache uno con whisky. Es reservado, callado, de poco cacarear. Es muy inteligente y tiene talento en muchos campos. Es uno de los mejores periodistas de tecnología en el país.

  • Pablito (alias PabliTroll):

Definirlo puede convertirse en una tarea titánica. Es un cuate sumamente inteligente, sin prejuicios, desinhibido hasta el cansancio. Se identifica con el Pato Lucas y usa reloj marca Acme... Le gusta experimentar, probar, que las cosas le sucedan y no se las platiquen. Es agudo, franco y con una visión que le envidiarían muchos políticos mexicanos. Hoy por hoy vive con la mujer que ama increíblemente, en la fría Noruega.

  • Héctor (alias el Negro):

Es un personaje que misteriosamente despierta la creatividad del prójimo para ponerle apodos. Desde "Zamorita" hasta "Macumbo" y "Aborigen", figuran entre sus motes. Le gusta la buena vida, pasársela bien, ir al gimnasio, cuidarse... En contraste, también le gusta la parranda, los autos apantallantes y las mujeres en general (entre más chavitas, mejor). Es clientazo de los table dance de la ciudad de México a París y es "amigo" de las strippers (nunca sabe uno de qué habla con ellas). Es irónico y responde las agresiones a la menor provocación... A veces se toma muy en serio (como político mexicano al fin), pero en el fondo del túnel frecuentemente se asoma una tenue luz de franqueza...

  • Luis (no tiene alias todavía):


Gran amigo de años (lo conocí en la bella Italia en nuestros años mozos de estudiantes). Es una de las personas más nobles que conozco. Cualquiera puede confiar en él sin ningún temor. Es un tipo transparente, sincero y sin dobles intenciones. Su principal interés es su familia y hogar. No se complica. Todos y cada uno de sus familiares son garbanzos de a libra. Es una persona de principios, trabajador, constante. Sus principales anhelos son de tipo espiritual.